CPR en cableado ICT: qué euroclase exige cada uso en edificios (2025)

CPR en cableado ICT: qué euroclase exige cada uso en edificios (2025)

La discusión sobre euroclases CPR en cableado ICT sigue siendo una de las áreas con más dudas prácticas dentro del sector eléctrico y de los integradores de comunicaciones. Todos conocen el concepto general: los cables tienen una clasificación europea de reacción al fuego según CPR. Sin embargo, cuando un instalador quiere tomar decisiones concretas en una obra — qué euroclase instalar en una vertical, qué euroclase para un enlace de planta, qué euroclase para un local técnico, qué euroclase para una canalización compartida — es en ese momento cuando el marco normativo deja de ser un concepto y pasa a ser necesidad operativa. En 2025 el instalador no puede limitarse a elegir “el cable que el cliente quiere pagar”. La decisión sobre euroclase es una decisión técnica y una decisión de responsabilidad. Y por tanto, necesita criterio, documentación y justificación.

La CPR no es nueva. Lo que sí es nuevo es la presión creciente para justificar elección de euroclase en obra. El ICT2 (Reglamento de Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones) y las ordenanzas específicas de determinados ayuntamientos han provocado que ya no sea defendible instalar cable de euroclase baja en pasillos, zonas comunes o canalizaciones verticales. No hablamos de una evolución estética o de marketing. Hablamos de seguridad en edificios, evacuación, toxicidad de humos y protección del ocupante.

Qué cambia en 2025

La gran diferencia no es la definición técnica de las euroclases. La gran diferencia en 2025 es que el instalador tendrá que defender por qué eligió una u otra. Ya hay administraciones locales que han publicado criterios orientativos para proyectos en edificios de uso público donde se recomienda explícitamente el uso de Cca-s1b,d1,a1 como mínimo para zonas comunes. Esto no convierte esa euroclase en obligatoria en todas las circunstancias, pero sí establece una expectativa técnica razonable para obra nueva y rehabilitación seria. Y cuando existe expectativa técnica, el proveedor que se desvía sin justificación se expone a conflicto futuro.

Por tanto, 2025 es el año en que CPR deja de ser un “tema de catálogo” y pasa a ser un “tema de responsabilidad profesional”.

Qué euroclases son habituales en ICT

En términos prácticos, lo que más se ve en obra es:

Eca: bajo requisito de comportamiento ante fuego. Aún muy presente en instalaciones económicas.
Dca: intermedio bajo. Aún se usa en pequeñas instalaciones.
Cca-s1b,d1,a1: nivel alto de comportamiento ante fuego, humos y goteo. Esta es la referencia en obra seria.

La presencia de B2ca y Aca es residual en ICT — porque se asocian a categorías de mayor exigencia (entornos industriales críticos, túneles, etc.). Pero el instalador debe comprender que, de facto, Cca es el estándar hacia el que se está moviendo el mercado técnico.

Criterios operativos para elegir euroclase según uso

– Canalizaciones verticales y patinillos: criterio habitual → Cca
– Pasillos y zonas comunes: criterio habitual → Cca
– Interior de viviendas: criterio habitual → se admite Dca o Cca, pero tendencia recomendable → Cca
– Salas técnicas, racks y cuartos de comunicaciones: criterio habitual → Cca
– Obras con exigencia municipal complementaria: en muchos casos → Cca mínimo

Este tipo de criterio no sustituye al proyecto técnico, pero sirve al instalador para explicar decisiones.

Cómo documentar la elección de euroclase

El instalador profesional no solo instala, explica. En el cierre documental conviene incorporar una línea concreta que indique: “la euroclase del cable instalado es X, elegida para cumplir criterios de reacción al fuego conforme CPR y en coherencia con el uso de la zona”.

Esto evita discusiones futuras y protege al instalador frente a decisiones unilaterales del cliente para abaratar cableado sin conocer impacto.

Qué errores generan más conflictos

– instalar Eca en zonas comunes en obra nueva
– mezclar euroclases dentro de la misma canalización sin justificación
– no dejar constancia de euroclase en documentación de entrega
– reducir calidad de euroclase por presión del cliente sin dejar evidencia de esa renuncia

En todos estos casos, el problema no es solo el cable. El problema es la trazabilidad. Si alguien, en un futuro, audita o revisa la obra, y la elección no está documentada, la responsabilidad acaba en quien instaló.

Conclusión

La euroclase no es una cuestión estética de catálogo. Es una decisión técnica que afecta a seguridad, responsabilidad y reputación profesional. Y 2025 será el año en que esas decisiones se pidan justificadas por escrito. El instalador que anticipe ese cambio no solo evita problemas, sino que se posiciona un escalón por encima en el mercado. CPR no es una barrera. CPR, bien manejado, es un argumento de valor.